lunes, 2 de enero de 2017


Ante todo un saludo a todos los seguidores y lectores de este blog, deseándoles un provechoso y fructífero año nuevo 2017, siempre con la guía de todos los Egguns y Orishas.

He observado que la publicación con más volumen de visitas tiene que ver con la Atención a los Guerreros; por tal razón tome como decisión hacer una guía un poco más elaborada sobre el respecto, aclarando ciertos términos y explicando ciertas interrogantes que les quedaban a los lectores del blog con respecto a determinados detalles, los cuales fueron consultados en sus comentarios. En las próximas publicaciones de este año 2017, iré también ampliando y aclarando otros post que han sido objeto de numerosísimas visitas.
En primer lugar, y ya entrando de lleno en el tema de este post, debemos dejar claro que se conocen como Guerreros a las siguientes entidades: Eshu-Elegguá, Ogún y Oshosi; recordemos que existe una confusión con respecto a Ozun, quien es considerado como un Orisha guerrero sin serlo realmente.
Recapitulemos entonces, son 3 entidades que aquí en América son denominados Guerreros, que pueden haber sido recibidos en conjunto o de manera individual; y esto es así por cuanto hay personas que solo poseen o un Elegguá entregado por medio de Olorishas, o porque posee un Eshu-Elegbara que le fue entregado por un Babalawo, situaciones estas perfectamente válidas y que no tienen lugar a críticas.
Puede darse el caso de una persona que solo posea Ogún (para la información general existe un Odù Ifá que aconseja recibir a Ogún lo más rápido posible sin que tenga necesidad de recibir a Eshu-Elegbara) y por consiguiente también poseerá la representación de Oshosi. Es muy difícil ver hoy en estas latitudes occidentales ver a una persona que solo posea Oshosi, situación esta que es normal y frecuente en Nigeria.
En estos casos, que no son los más comunes en la práctica, las indicaciones para su atención o servicio van a ser las mismas, y precisamente estas son las que marcan las pautas de cómo deben atenderse estas entidades.
¿Por qué se establece esto? Debemos estar claros que en la Nigeria previa al proceso de invasión por parte de los musulmanes y los europeos, así como del comercio de esclavos hacia América, cada pueblo, cada etnia o grupo de Yorùbás eran cultores de entidades, por lo general, de manera particular: habían territorios y reinados que daban culto a Ogún y sus habitantes se consideraban “hijos” o descendientes de esa entidad, pero no daban culto a Oshún o cualesquiera otros Orishas; o bien eran cultores de Elegbara y no de Oshosi. Es aquí en América que se aglutinan todos esos cultos.
Cada uno de estos Orishas (Eshu-Elegbara, Ogún, Oshosi) tienen su forma particular de ser “servidos” o atendidos, diferencia que se hace más notable cuando se van a efectuar sacrificios a ellos.
Ya aclarados estos particulares, pasemos a lo que serían las normas básicas de atención, se posean en conjunto o por separado estas entidades, así como también si se desea hacer la atención a estos Orishas por separado.
1º La atención o servicio mínimo a cualquiera de los Guerreros consiste en encenderle una (1) vela y rociarlos con aguardiente de caña; esta es la costumbre de la gran mayoría de las casas religiosas descendientes de los primeros yorùbás llegados a Cuba. ¿A qué se debe esto? Estas entidades, por tradición ancestral, se les acostumbra encender una sola vela si son servidos de manera individual; al hacerlo en conjunto también se hace de la misma manera, pues esa vela es compartida entre las 3 entidades que se sirven al unísono y que por lo regular están conviviendo en un mismo espacio. Sobre este particular se hacen muchas críticas, y hay quienes dicen que se le debe encender una vela a cada uno. Conozco personalmente muchas personas que hacen esas críticas, y que por lo general son Olorishas, pero cuando he asistido a la celebración de un nuevo año de su ceremonia de Kari-Osha veo que hacen cuando ofrendan a todos los Orishas que recibieron en esa coronación (por lo general se reciben 5), más otros que han recibido en el transcurso de su vida religiosa, y no encienden numerosas velas; hoy les pregunto: ¿Por qué cuando celebran su consagración como Olorishas no le encienden 1 o 2 velas a cada una de las entidades recibidas, lo que haría más de una docena de velas encendidas al mismo tiempo? Espero algún día entender esta crítica, pues siempre veo que encienden máximo 2 velas.
Se acostumbra a rociar aguardiente de caña a los guerreros, pues fue el elemento o licor de los cuales disponían los yorùbás traídos como esclavos a América, y fue una sustitución o adaptación del Vino de Palma que usaban en su tierra natal o cualquier otra bebida que fermentaran para crear un componente alcohólico; es claro que esta es una costumbre de origen europeo, además que dichos religiosos esclavizados, en su mayoría trabajaban en la siembra, cosecha y procesamiento de la caña de azúcar; por lo tanto era el elemento que más fácil podían obtener. En Nigeria, y debido a la influencia británica, se acostumbra utilizar ginebra, bebida que no es autóctona del áfrica subsahariana, lo cual también es una adaptación. En Cuba, desde hace bastantes años se acostumbra utilizar Ron, que también se elabora a partir de la caña de azúcar; claro esto se debe a la dificultad de encontrar aguardiente puro de caña por las condiciones en que se vive en esa isla del Caribe. Ahora bien, un Odù de Ifá aconseja no utilizar bebidas aromatizadas, ni ningún tipo de elementos naturales que despidan muchos aromas, y es por ello que nuestros ancestros yorùbás traídos a América instituyeron el uso del Aguardiente de Caña. Demás esta aclarar que si alguien utiliza cualquier otra bebida espirituosa que no es la acostumbrada, pero es del agrado de sus entidades, está en la más pura libertad de seguir utilizándola pues le funciona.
En cuanto al lugar en que debe ser colocada la vela solo diré que debe colocarse a un lado de la entidad o entidades, no al frente; esto se debe a un secreto religioso que no puede ser explicado en este sitio público al que pueden acceder personas que no están vinculadas a la religión.
2º En cuanto al día en que deben ser atendidos los Guerreros, también existen muchísimas malinterpretaciones. En primer lugar no hay fundamento religioso para que se haga en ningún día en específico como nos han querido hacer creer; siempre se oye decir que hay que atenderlos los días lunes, y si usted pregunta porque, prepárese para la respuesta: “…porque así se hace en mi casa” (sic). Este tipo de respuesta (al igual que la mayoría) nos deja en un limbo. En otras oportunidades se oirá decir que se debe a que es el primer día de la semana, pero… ¿de cuál semana? Si vemos un calendario, correctamente redactado, el primer día de la semana es el domingo y no el lunes; entonces muchos pensarán que se refieren a el primer día laborable de la semana, pero para muchos el primer día laborable no es el lunes, ya que este puede ser su día libre (y no creo que quien haya formulado esta regla trató de referirse a un solo grupo de personas con los mismos hábitos). La costumbre de dar atención a ciertas entidades en un día específico es una tradición nigeriana. Realmente la semana para los antiguos yorùbás estaba compuesta de 4 días, y en cada uno de estos días se acostumbraba la atención de un cierto grupo de entidades. Pero el día 5, o 5º día, que corresponde al día de inicio del próximo ciclo o “semana” marca la llegada de Ikú (La Muerte) y se debe atender a Eshu-Elegbara quien es la entidad que salvó a la humanidad de tan grave mal y tiene la capacidad de alejarla; por lo tanto la costumbre de dar atención al comenzar una “nueva semana”, o un nuevo ciclo (estos ciclos están basados en las fases de la luna) es únicamente para Eshu-Elegbara. Conclusión: si nos apegamos a la verdadera tradición, la atención cíclica y repetitiva será para Eshu-Elegbara únicamente y sería cada 5 días; por el contrario, si nos apegamos a la tradición establecida en América podríamos hacerlo de manera semanal, pero sin que tuviera que ser en un día específico sino en uno cualquiera de ellos. La elección de estos sistemas de atención son libres para cada individuo, según lo que su libre albedrío le dictamine, o si bien así lo desea lo hará los días lunes como muchos acostumbran, pero repito es una costumbre sin fundamento religioso, pues para los antiguos yorùbás no existía día lunes, ni semanas de 7 días, así como tampoco se regían por el calendario gregoriano que se aplica en el mundo occidental.
3º En lo que se refiere a untar manteca de corojo (epó) a Eshu existen distintas opiniones. Ya dijimos en la publicación más leída en este web blog (Como atender a Los Guerreros, Junio de 2009) que un Odù Ifá relata que Eshu era bañado por su madre con aceite de corojo y esto lo ponía iracundo (que demuestra ira) y por lo tanto es tabú para esta entidad. Asimismo diversos pataki establecen que tanto Eshu-Elegbara, Ogún y Oshosi se ven “atontados” o “adormecidos” cuando son bañados con epó, cosa que no sucede con otras entidades u Orishas. Por otra parte los Tradicionalistas Nigerianos tienen como norma bañar a sus Eshus con una manteca de corojo bastante líquida y no tan pastosa como la que se usa en nuestros países; debemos estar claros que la confección de los Eshus por parte de los tradicionalistas nigerianos es sumamente distinta a la que llevamos a cabo los Babalawos Occidentales, sobre todo en los materiales externos. De igual manera existen eboses u obras por Ifá que nos indican que se le debe echar corojo a Eshu-Elegbara al momento de efectuarlo. ¿Qué hacer entonces en esta encrucijada de opiniones? Mi recomendación personal, y con basamento en el contenido de escritos de Ifá, es que no se le coloque epó a Eshu-Elegbara a menos que Ifá, mediante consulta así lo indique. A quienes practican la corriente del Ifá Tradicional, sigan efectuando sus prácticas, y precisamente lean escritos en páginas que vayan por esa corriente para que se eviten confusiones en cuanto a las metodologías de trabajo de cada corriente, pues cada quien debe seguir sus costumbres; aquellas personas que fueron o son guiadas por sus padrinos, deben seguir las directrices que ellos le indiquen y no deberían andar buscando información en otros sitios, lo cual es una falta de respeto para sus mayores. Si por el contrario, algunas personas les va bien untando a su Eshu de corojo, no deberían leer lo que se escribe en las páginas y blog que tocan asuntos religiosos yorùbás, pues su estabilidad y desenvolvimiento debería satisfacerlos sin necesidad de buscar información sobre algo que no necesitan. No me niego a la posibilidad de que algunos caminos de Eshu-Elegbara puedan untarse o bañarse con epó, al igual que muchas de estas entidades pueden comer sangre de palomas y gallinas de guinea, ya que el contenido de esta religión es sumamente amplio, pero hay que entender también que hay prohibiciones reales en nuestra tradición de Ifá que se lleva a cabo en América. Sobre el uso de la miel sobre estas entidades, también existen prohibiciones establecidas en el cuerpo literario de Ifá y todas las consideraciones anteriores son aplicables de igual manera.
4º Nos corresponde hablar sobre la costumbre de colocarle juguetes a Eshu-Elegbara; esto se debe o tiene origen con el pseudo-sincretismo de asimilar a Elegguá y a Eshu-Elegbara con un niño, estas fantasías, por darle un buen nombre a la práctica, se popularizaron para contrarrestar la mala fama de Eshu que llegó a ser equiparado al Diablo de los católicos. Ahora bien, Eshu-Elegbara no es ni la más joven de las entidades yorùbás, no es ningún niño que necesite de juguetes, pues dudo que los primeros yorùbás jugaran en su niñez con trompos, carritos, pelotas de colores, muñequitos, soldaditos ni nada de eso. No investigado si en las antiguas sociedades yorùbás los niños dispusieran de juguetes, pero si puedo dar por cierto que si los habían no eran de ese tipo; a quienes recomiendan este tipo de agregados (los juguetes) les aconsejo hacer una investigación histórica y determinar exactamente cuáles eran los juguetes yorùbás que usaban nuestros ancestros e informar a sus seguidores como confeccionarlos o donde adquirirlos para que entonces con fundamento los coloquen ante sus respectivas entidades.
5º En cuanto a tener a los Guerreros dentro de armarios, muebles o pequeñas casas, solo conozco un Odù Ifá que prohíbe tener a los Orishas encerrados, y a la vez solo conozco un Odù que indica que Eshu-Elegbara y Ogún deben vivir cada uno en una pequeña casa. Por eso mi recomendación de que los Guerreros deben vivir fuera de muebles o casas pequeñas; quizás podamos tenerlos un poco disimulados y no a la libre vista de visitantes de nuestra casa, pero tampoco totalmente ocultos. Muchas personas han preguntado en qué lugar de la casa debe vivir Eshu-Elegbara y eso va a depender del camino de cada uno de ellos: algunos viven tras la puerta de la casa, otros por fuera de esta, así como otras variantes; pero la generalidad nos indica que Eshu-Elegbara debe encontrarse en la sala o espacio de entrada inicial de la parte interior de la casa, lo cual está avalado por su correspondiente odù de ifá.
6º Ahora bien, en cuanto a lo que se recomendara de no lavar con agua estas entidades, debo confesar que no tengo sostén de ningún odù ifá sobre esta prohibición; pero cuando los Babalawos descendientes de la tradición heredada de los yorùbás trasladados a Cuba hacemos un Ebo Katero, siempre agregamos a los componentes del mismo, raspaduras de estas entidades; dichas raspaduras están compuestas de los restos de sangre acumuladas después de los sacrificios de animales sobre ellos. Por lógica, si estos fundamentos son lavados totalmente, los mismos no tendrán nada que rasparle y no se podrá agregar nada al contenido del paquete del ebo.
En lo tocante a colocarle adornos a Eshu-Elegbara y los demás Guerreros les aconsejo a los lectores que no se le deberían estar adicionando objetos que no han sido requeridos por estas entidades; lo que a nosotros nos parezca o queramos, no tiene que ser precisamente lo que los Guerreros deseen. Además cada objeto que se le tenga que adicionar, si es necesario, debe ser depurado y consagrado.
Otra recomendación con respecto a estas entidades es no estar continuamente colocándole dulces, caramelos, comidas y otras chucherías por capricho particular de nosotros. La religión no es un juego ni una diversión; nuestras creencias tienen normas que deben ser puestas en práctica de manera ordenada. Darle atención a los Guerreros es hacerles “un servicio” básico con regularidad para tener una compenetración con el Orisha. Las ofrendas de Addimuses tienen que ver con corresponder y agradecerle, con pagarle y retribuirle el favor o la gracia que nos concedió; es devolverle esa “ganancia” que nos otorgó en un momento dado.
Si a sus Guerreros les faltan piezas, específicamente en el caso de Ogún, las mismas deben ser reemplazadas, pero deben buscar a sus mayores a fin de que puedan ser consagradas las mismas. En cuanto a colores de vestimentas para darle atención a los Orishas no hay directrices escritas ni transmitidas de forma oral que especifiquen regla alguna. Si alguien no ha podido hacer lo que se denominada “darle entrada” a sus Guerreros, debe entrar en contacto con su Padrino para llevar a cabo tal ceremonia, si es costumbre de esa casa. Asimismo si usted ve que sus Guerreros tienen exceso de polvo, telarañas, pelos de animales caseros, pueden limpiarlos humedeciendo un trapo con agua y aguardiente de caña y quitarle toda esa suciedad que tengan por encima.
Dejo en pie las demás prohibiciones que hice en mi escrito original sobre este tema, por cuanto no se me hicieron preguntas, ni existían dudas o contradicciones con la directrices que les dieron a quienes efectuaron comentarios.



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domingo, 18 de diciembre de 2016



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jueves, 1 de diciembre de 2016


Se acostumbra denominar, dentro de la religión yorùbá practicada en América, como PATAKI, cada una de las narraciones o historias que se transmiten oralmente con la intención de efectuar una explicación de normas y principios religiosos, sucesos de la vida, origen de animales, plantas, Òrìsàs, seres humanos, acontecimientos y fenómenos naturales, etc. Estos Patakies muchas veces son trasmitidos a manera de fábulas, leyendas, mitos.
Tales historias varían en lo que se refiere a su extensión: algunos se han mantenido como grandes narraciones de hechos históricos; otros han llegado a nosotros a manera de parábolas. Algunos son explicados a los interesados de manera directa, pero es común que se cuenten en sentido metafórico.
Estas narraciones yorùbás siempre conforman una moraleja, al igual que otras historias y cuentos de los distintos países del áfrica negra.
La memoria del pueblo yorùbá, ya sea en lo religioso o en lo histórico, se trasmitió durante muchos años bajo esta modalidad propia de la tradición oral, ya que al no poseer un sistema de escritura, era necesario establecer a perpetuidad las tradiciones colectivas del pueblo.
Pero el avance del tiempo, aunado al facilismo de la tecnología, y complementado con el desinterés de los nuevos seguidores y practicantes de la religión yorùbá, han dejado en el olvido la tradición oral.
Los mal llamados Aleyos no están interesados, ya sea en un registro, ya sea en un Itá, en escuchar ni medianas ni largas narraciones. Los consagrados más jóvenes, ya sean Olorisas o Babalawos no invierten tiempo en memorizar, leer y estudiar antiguos patakies. Si obtienen un libro impreso o una libreta manuscrita en que este condensado el contenido de los odùs de Ifá o del Ẹrìndínlõgún con sentencias directas, se ven satisfechos para poder expresar “Dice Ifá” o “Dice la Osha”.
Hasta la organización de la UNESCO se sintió preocupada de la pérdida del interés, en las nuevas generaciones, por mantener esta memoria colectiva de narraciones y versos nativos yorùbás.
Hoy día, para muchos religiosos, es más importante poder “vaticinarle” en pocas palabras a un consultante que debe recibir una entidad, que explicarle como debe ser su comportamiento durante un período de tiempo para que no se vea agobiado por problemas que se pueden manifestar; total es más rentable tener un nuevo ahijado, sin importar si el destino lo arrincona.
Se considera superfluo por quienes buscan formar parte de una casa religiosa oír la palabra de Òrúnmìlà tratando de aconsejarle que debe llevar una vida decorosa, pues solo le interesa en cuanto tiempo puede entrar en el Igbodún para la ceremonia de Kari-Osha.
Si usted trata de explicarle a una nueva Apetebí, mediante un pataki, que entidades oscuras pueden posesionar su cuerpo y crearles ciertos infortunios y malos ratos, le verán con malos ojos y será objeto de críticas, pues ella ha sido informada por familiares ya consagrados y otros “mayores” que consagrándose en la Osha se verá libre de cualquier posesión pues “va a tener en su cabeza a su Ángel de la Guarda” (sic).
Hoy día las historias de toda una tradición religiosa que vino de los primeros cultores africanos, son cuentos de “viejos negros”, que ya no valen de nada, y mucho menos sin imponen prohibiciones o reglas a seguir, ya que la Madrina o el Oriate que le recomendaron, ha hecho “muchos Santos e innumerables ceremonias” y no ha pasado nada de lo que se le narra.
El legado de los Ancestros Yorùbás está siendo sustituido por “la sabiduría de los blancos de hoy” que ven “mucho futuro en las cartas y el tabaco”, pero no saben explicar los odùs del Ẹrìndínlõgún y mucho menos narrar historias que determinan la liturgia por la que deben pasar los nuevos adeptos para lograr el camino correcto dentro de su vida espiritual y por ende la mejoría material.

Entender un Pataki es entender la propia vida, porque así lo determinó Olódùmare a través de su sagrada palabra.

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martes, 1 de noviembre de 2016




Muchos de los lectores de este blog considerarán que aburren las críticas que se hacen en el mismo a una serie de relatos que se exponen…pero sucede que las acciones que se están ejecutando en el campo de la religión yorùbá ya llegan a extremos fuera de la esfera de las “innovaciones” y adaptaciones.
Claro que esto no es materia nueva, pues los “especuladores de oficio” y “los asesinos religiosos” (término este con el cual designan a ciertos sacerdotes venezolanos los Olorishas y Babalawos responsables de Cuba) vienen llevando a cabo desde hace años cualquier cantidad de tropelías en materia de las consagraciones.
Una muestra de ello es lo que se hacía en el llamado Templo Arara de Venezuela, quienes se auto proclamaban con una singular condición: no eran unos santeros más: Y eso era verdad, pues no eran santeros, ni Olorishas, ni Babalawos, ni sacerdotes Arara. Ese templo era una gran estafa, repleta de artilugios que llenaban los ojos de los incautos que nunca salieron con ninguna consagración religiosa verdadera (véase la foto que acompaña esta publicación).
Haciendo el relato corto, a comienzos de los años 90, en la zona de los Altos Mirandinos (Estado Miranda, Venezuela), en el pomposo Templo Arara de Venezuela, previo el pago de derechos por sumas de dinero considerables, se llevaban a cabo Consagraciones supuestamente de Santo, y al llegar el momento de la “matanza” o inmolación de animales…LA MISMA SE HACIA CON FIGURAS DE ANIMALES CONFECCIONADAS EN PORCELANA.
¡¡Sorprendente, verdad!!
De muchos religiosos con años es conocido, que desde hace ya bastante tiempo, y mucho antes de que hicieran presencia en este país los Babalawos consagrados en Ifá Tradicional Nigeriano, existieron Casas de Santo y Templos de Osha que consagraban a personas a través del sistema denominado “pie y cabeza” (solo la entrega en la ceremonia de Yoko-Osha de Elegguá y el Osha de Cabecera o Ángel de la Guarda, a los que se les inmolaban animales de plumas y de 4 patas) También cierta cantidad de casas ejecutaban de esa manera la ceremonia y el resto de los Oshas eran entregados solo “comiendo” animales de plumas. Tal modalidad no es invento de venezolanos; todo lo contrario es herencia e importación de mayores en Cuba en donde tal sistema es practicado desde el siglo XIX.
Este último sistema de efectuar ceremonias consagratorias es mal visto por algunas de las casas religiosas de La Habana; pero este es un tema del que se hablará en otra publicación.
Ahora bien, lo que sí creo que es una nueva invención, netamente autóctona de nuestro país, es una “modalidad especial” que ha comenzado a ejecutarse, y que mi persona muy particularmente, ha denominado: “Santos Vegetarianos”.
Por el nombre que le doy, me imagino que quienes lleguen a leer este post entenderán sin mucha explicación a que me refiero; pero es cierto lo que les digo: bajo este “sistema” se han estado haciendo ahora varios Santos (obsérvese que no digo ceremonias de Ijoko Òşà, Yoko-Osha, Kari-Osha) en los cuales no se llegan a sacrificar ningún tipo de animales, de ninguna especie.
Ustedes se preguntarán: ¿y qué hacen? Bueno en primer lugar yo digo que NADA,  en base primordialmente a que la cantidad de hierbas que utilizan no exceden de la docena, cosa que ya viene muy mal ahí, como en otras casas un poco más serias y respetuosas. Y se vuelven a preguntar: ¿pero que comen los Santos? Respuesta: NADA. Tercera pregunta: ¿Qué asheses les ponen? Para eso si tengo una respuesta distinta: una ensalada de frutas (tal como lo leen).
Ya en una publicación pasada relate sobre una persona consagrada en esta religión que decía (y me imagino que todavía dice): “Esto va a caducar” (sic.)
Hoy yo digo: a esta , nuestra religión, la ESTÁN MATANDO, todos los improvisados, “sabios” y “eminencias”, que tienen sus ceremonias personales y particulares bien hechas, al igual que las de sus familiares cercanos; pero que ahora vienen y convencen a personas ya consagradas, pero débiles de mente, y le dan explicaciones privadas (pues deben mantener los “secretos”) de porqué se deben hacer las Coronaciones de Santo sin el sacrificio de animales, y así van creando a su alrededor un gran número de adeptos a estos disparates.
Después que ya tienen un considerable “equipo de trabajo”, es decir un conjunto de títeres que digan que sí, seguirán llevando a más incautos a su “matadero” personal y tendrán una “casa de santo grande” donde ejecutar todas estas barbaridades.
Pero que quede bien claro: no utilizan muchas hierbas, no sacrifican ningún tipo de animal y me imagino que reducen los gastos al mínimo (basados en la mala situación económica) pero sus derechos no tienen rebaja bajo ninguna circunstancia.
Con el pasar del tiempo me imagino que reducirán el tiempo de Iyaworaje, no habrán prohibiciones y se interrelacionarán sentimentalmente… con los propios ahijados, y paremos de contar.

Muchos lectores se imaginarán: los Òşà los van a matar, le caerán rayos y centellas encima, se los va a tragar el mar o el río, etc. Pues no, los Òşà, los Òrìşàs no hacen ese tipo de cosas…pero de que les van a pasar factura si pueden estar seguros.

La imagen presentada en esta publicación fue obtenida mediante scanneo / fotocopiado digital de un ejemplar de la revista Africanías en posesión del autor de estas líneas.
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sábado, 1 de octubre de 2016



En otras ocasiones he explicado que es muy poco lo que se ha podido preservar del oráculo del Ẹrìndínlõgún.
Ahora bien si lo poco que se mantiene en la actualidad es tergiversado o se le da errónea interpretación, entonces el mal se acrecienta.
Si bien es cierto que tanto en la Osha como en Ifá existen muchos dictámenes, sentencias, frases cortas, parábolas y proverbios que prácticamente nos hablan a manera de comparación y no en forma directa, debemos tener el cuidado de hacer una correcta interpretación de lo que se quiere decir.
La mayoría de las sentencias que se dictan dentro de la religión yorùbá no pueden leerse ni entenderse de manera textual.
Y es que lo primordial dentro de la religión yorùbá es la filosofía encerrada en la misma, que establece los patrones para quien busca cobijo a su sombra.
A su vez esas letras o signos del Ẹrìndínlõgún nos hablaron a futuro, para que los actuales cultores de la religión nos percatáramos de ciertas anomalías y desviaciones que se iban a manifestar.
Parece increíble, pero Olódùmarè y los Òrìşàs advertían desde hace muchos años atrás lo que sucedería con el oráculo de los Cawries.
¿Cómo se puede asegurar que esto iba a suceder? Pues en el propio oráculo existen planteamientos que no son dirigidos explícitamente hacia la persona que se registra, como tampoco al sacerdote que verifica el registro ni a terceras personas, lo cual hace ver lo profundo de la filosofía religiosa del Ẹrìndínlõgún, lo cual explicaré seguidamente:
En primer lugar dejare claro que siempre ha existido una controversia, debido a las rivalidades de las tribus yorùbás y que se acrecentó con la llegada de los mismos a Cuba, y que tiene que ver con la rivalidad entre los adoradores de Òşún (léase Oshún) y de Yemojá (Yemayá), en cuanto a quien es el propietario.
Un patakkie nos hace clara referencia de esta situación: Òrúnmìlà era el legítimo propietario del Ẹrìndínlõgún, y su esposa fue observando detenidamente cual era el proceso y las técnicas para su utilización; cada vez que Òrúnmìlà se ausentaba de su casa ella aprovechaba para hacer uso a escondidas del oráculo hasta que fue descubierta por el famoso Òrìşà, quien se lo cedió definitivamente, pero condenándola a no seguir viviendo junto con él.
En todas las escrituras de Ifá siempre se ha hecho la referencia de que Òşún fue un de las esposas de Òrúnmìlà, más nunca lo fue de Yemojá; a excepción de una versión del patakkie brevemente narrado no hay más referencias de una vida marital entre estas 2 entidades. Pero los protegidos de Yemojá, a fin de de atribuirse una excepcional virtud sobre la interpretación de los caracoles Cawries, dan como cierta esta versión.
Asimismo existe otro patakkie que determina en que oportunidad se lanzó el Ẹrìndínlõgún, y que se buscaba a través del mismo curar la salud de uno de los “hijos” de una entidad, y donde se aclara que hacía tiempo que ese oráculo no era utilizado, dejándose aclarado que estaba en posesión de otro de los Òrìşà.
Pero lo más importante de todas estas aclaratorias radica en el patakkie premonitorio sobre la “suerte” que correría el Ẹrìndínlõgún una vez que fuera accesible a los humanos (Oloshas) y hay que destacar, que el primer signo que lanzó Òşún en la estera cuando Òrúnmìlà le entregó el Ẹrìndínlõgún, fue Ojuani, que entre otras cosas, dice "Esfuerzos sin recompensas" ("sacar agua en canasta"); esto es tan cierto que al día de hoy nadie valora realmente el contenido real de las distintas letras, como tampoco le agradecen a Òşún el aporte de hacer accesible el uso un instrumento de comunicación con los Òrìşàs.
Ya vemos que desde los mismos comienzos de la religión yorùbá se estaba estableciendo que los seres humanos íbamos a colaborar en la pérdida de grandes tradiciones.
Con el contenido de todos estos patakkies se ve cumplida esta “profecía”: no valoran a ninguno de los originales portadores del oráculo, no se respeta la tradición de su contenido, se modifica al antojo de cada uno de sus intérpretes y se sustituye la verdad de lo que Olódùmarè deseaba para todos nosotros.
En conclusión el Ẹrìndínlõgún también ha sido “humanizado”.

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read more "Las Letras del Ẹrìndínlõgún y lo que nos quieren decir (de la serie Odùs y Letras)."

jueves, 1 de septiembre de 2016



Se ha hecho ya una costumbre dentro de la práctica de la religión yorùbá, por lo menos en Venezuela, una serie de prácticas díscolas que no logran un desarrollo de nuestra religión y contrariamente dan pie a que muchos de los ya consagrados continúen inventando “liturgias particulares”.
Estos “vicios” no son nuevos; la ignorancia, falta de estudio y la inexistente dirección por parte de personas capacitadas hacen que cada día se tenga conocimiento de que se han llevado a cabo pseudo-ceremonias de Kari-Osha, que en un breve espacio de tiempo, van a repercutir de manera negativa en la espiritualidad del recién consagrado.
Mucha gente me pregunta a que se debe el hecho de que ciertos familiares que han pasado por la ceremonia de Kari-Osha ahora se encuentren en mala situación, hayan perdido facultades espirituales, no avancen en su vida profesional o material, tengan problemas en las relaciones de pareja, etc. Si bien es cierto que convertirse en Olorisha no va a efectuar cambios inmediatos en la economía, el desarrollo espiritual y material ni en la vida amorosa, también debemos tomar en cuenta “a que proceso religioso” se sometió.
Si una persona busca consagrarse como Olorisha dentro de nuestra religión y los ceremoniales a que se vea sometido no fueron hechos con la liturgia y los procesos correctos, o los que les verificaron no eran los que le correspondían, esa persona se verá trastornada en todo lo que se refiere a su vida espiritual y material.
Por eso es importante que los nuevos adeptos a la religión yorùbá, conozcan hasta cierto punto ciertos principios básicos de la liturgia yorùbá, de lo que se puede o no se puede hacer, de lo que es correcto, lo incorrecto y lo imposible.
La Religión Yorùbá es un proceso espiritual de largo y profundo aprendizaje y no una acción mecánica y por un solo patrón, pues cada persona tiene su propia espiritualidad, y es en base a ella que deberán ser desarrolladas las ceremonias religiosas dando énfasis en cada una de esas particularidades.
A continuación menciono algunas de las falsas prácticas religiosas, que posteriormente serán comentadas:

Espíritus de la Hechicería que sean los que hablen y den recomendaciones sobre Ceremonias de la Religión Yorùbá.

Misas espirituales previas a ceremonias de Kari-Osha invocando difuntos que sean parientes por línea consanguínea.

Que las Bóvedas Espirituales sean el fundamento para atender a los Egúngún.

Que exista un supuesto sincretismo entre la Religión Yorùbá y la Religión Católica.

Que el Caracol habla sin estar completamente consagrado (solo lavado con Omiero de Ewés)

Que a los Oshas “lavados” solo se le den animales de plumas.

Que el ebbo meta consista en hacer un omiero y darle de comer animales de plumas a los Oshas recién nacidos.

Que la Ceremonia del Río sea una situación con Oshún.

Que todas las ceremonias de Osha se hagan con una misma liturgia.

Que muchas de las entidades que hoy día se conocen como Oshas sean de origen yorùbá.

Que siempre se pueda prescindir la ceremonia de Fifeto.

Coronar un Osha por otro que no tiene ceremonia de asentamiento.

Ceremonias de “rayamiento” en el Palo Mayombe después de haberse consagrado como Olorisha.

Darle unyen de eyegbale a muertos que no pertenecieron a la religión.

Que el Ẹrìndínlõgún se interprete a través de los odùs de Ifá.
Determinar el Osha de Cabecera a través del Ẹrìndínlõgún.

Que todas las personas puedan hacer Kari-Osha o Ifá.

Que un Iyawo pueda trabajar en una ceremonia de Kari-Osha.

Que con pocas hierbas se pueda hacer un lavatorio para un Osha u Orisha.

Que un Iddé de varios hilos sea el que identifica a un Olorisha.

Que un Babalawo sin Osha coronado no pueda realizar la matanza en una Ceremonia de Kari-Osha, y entonces procede a hacerlo un Olorisha.


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