martes, 1 de abril de 2014

ÉBBÓ: Inexistencia de Fórmulas Mágicas.



Comenzaremos explicando que se denomina Ébbó. Dentro de las Religiones Yòrubás, se llaman de esta manera a los distintos sacrificios, trabajos, ofrendas, limpiezas y depuraciones, peticiones, etc., que efectúan las personas para lograr fines determinados.
Ébbó es la “verificación”, la “ejecución”, la puesta en práctica de una acción determinada y de esta manera obtener un resultado específico.
Esa acción, eso que debemos llevar a cabo, va a venir determinado ya sea por un Registro o consulta, o mediante un Itá.
Por lo tanto El Ébbó que practiquemos irá dirigido a procurar un beneficio, una condición positiva, un “aura o ambiente” propicio para que se materialice ese bien, en el caso de haber venido en Iré, como también El Ébbó tenga como fin depurarnos y limpiarnos, librarnos de aspectos negativos, evitarnos un mal presente o a futuro, para las oportunidades en que se venga en Osobbo.
El Ébbó se efectúa para mantener, multiplicar, propiciar, allanar la llegada de una energía positiva que se aproxima a nuestra espiritualidad o astral, como también busca librarnos, separarnos, cambiar o desviar energías negativas que están obstaculizando o vienen a crear perturbaciones.
De estos simples principios podemos extraer las siguientes conclusiones:
.- Se debe hacer Ébbó ya sea por un Bien o por un Mal, es decir, tanto en el momento de estar “viviendo” un Iré, como cuando se vive un Osobbo (principio contenido en un Odù de Ifá).
.-El Ébbó es específico para el tipo de situación que estamos viviendo, situación esta que va a quedar determinada por el Registro o Consulta (o lo que prescrito en el Itá).
He querido hacer hincapié en esta segunda conclusión, pues muchas veces la persona que va ante un Religioso en busca de un Registro o Consulta, no entiende la razón por la cual la Entidad que rige el sistema de “adivinación” no le “habla” con relación a su inquietud personal, con el planteamiento específico que lo motivó al Registro, y en consecuencia no observa que se le “recete” un trabajo de acuerdo a su necesidad.
Es aquí donde entra en juego la Ética y responsabilidad del Religioso: se debe ser claro con esa persona consultante y advertirle, con antelación, la posibilidad de que la Entidad manifieste circunstancias, eventos y aspectos muy distintos, y que requieren debida atención con miras a procurar en algunos casos ciertos beneficios (no todos), o en otros a detener, eliminar, contrarrestar o evitar perjuicios que se nos acercan.
Por eso El Ébbó puede potenciar o puede cortar; es capaz de propiciar o depurar, nos impulsa o nos protege, pero solo con respecto a la situación específica, en relación al “camino” de ese Odù o Letra que nos rige, que estamos viviendo, por cuanto existe un Ébbó para cada una de las diferentes situaciones planteadas dentro de esa “marca” o “esfera” espiritual en la que nos estamos desenvolviendo.
Podemos terminar diciendo: en las Religiones Yòrubás no existen “Fórmulas Mágicas Generales”, cada Odù o Letra tiene una o más “Acciones Específicas y Particulares” para lograr el efecto necesario.

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